Cómo elegir la forma de perder peso

adelgazarCuando ya se ha decidido que es el momento para adelgazar, hay que encontrar un método que resulte adecuado. Cada persona es distinta, aparte de que no existe una dieta que vaya bien para todas.

Hay muchas dietas que pueden ser satisfactorias según el estado de ánimo, el momento del día o cualquier otra circunstancia.

Lo más importante al elegir un régimen de la piña para adelgazar rápido es concederle un tiempo válido de prueba, al menos dos semanas. No hay que esperar resultados inmediatos.

Aunque en otros post expondré mis propias dietas, aquí muestro algunas guías generales para las distintas opciones posibles para hacer régimen. Alguna de ellas se adaptará mejor a las necesidades y estilo de vida de cada cual.

Programas informales

A algunas personas no les gusta la idea de seguir programas alimenticios fijos y rígidos, prefiriendo otros más flexibles.

Dejar de comer golosinas. Es la dieta informal más usual. El problema estriba en qué entendemos por golosina. ¿Por qué considerar los cacahuetes salados como golosina y los anacardos de las tiendas de régimen como nutritivos? O el maíz acaramelado golosina y los cereales (con azúcar) saludables? O las rosquillas golosina y una rebanada de pan como fécula necesaria? ¿Es que todo lo empaquetado en bolsas de celofán son golosinas?

Entonces, la cecina y las pasas, ¿son golosinas? ¿O son malas las gachas de avena compradas en la tienda y buenas las hechas en casa?

Todas las dietas que consisten en prescindir de las golosinas son diferentes. Por consiguiente, los resultados no son siempre predecibles. Algunas personas adelgazan y otras no.

Otro problema es que al sustituir las golosinas por comida buena no siempre se adelgaza. Dos manzanas en lugar de una bolsita de maíz tostado representan el mismo número de calorías.
Comer menos. Es también una forma popular de hacer régimen. Si en casa se acostumbra a servir comidas con muchas calorías, se puede reducir la cantidad de comida. Por ejemplo, tomar sólo dos terceras partes. Este método es efectivo sólo si se toma una porción normal de comida.

Recuérdese que esto sólo se debe hacer cuando se trate de alimentos con muchas calorías: las ensaladas y los vegetales pueden tomarse libremente.

Esta es otra forma impredecible de perder peso, pero es una técnica útil. Cuando una se encuentra en una situación en la que cree que debe comer, o cuando no quiere que alguien sepa que está a régimen, le conviene usar la “regla de los tercios”.

Comer combinaciones mágicas.

Hay una firme aunque infundada creencia de que ciertos alimentos, por sí mismos o en combinación çon otros, disuelven la grasa. Creo que es el sueño eterno. No hay nada que descomponga la grasa excepto usarla como energía, y esto quiere decir no dejar entrar energía por la boca.

El pomelo es el alimento al que más comúnmente se le asignan propiedades mágicas. Formaba parte importante de una de las primeras dietas drásticas, obviamente porque es bueno, llena y tiene pocas calorías.

Hasta ahora no ha alcanzado la popularidad de su más dulce hermana, la naranja, y no me sorprendería que algún relaciones públicas de la industria del pomelo ideara la dieta a base de pomelos exclusivamente.

La lecitina y las algas marinas se hicieron muy populares hace unos años cuando se descubrió que contenían vitaminas B y que estaban relacionadas de alguna manera con la descomposición de los hidratos de carbono. El agua caliente con limón antes de comer tiene fama de disolver las grasas. También existe el mito de que el escabeche tiene tan pocas calorías que realmente se puede perder peso con sólo comerlo.

Hay que olvidarse de alimentos que queman la grasa. Es agradable pensar en ello, pero aún no se ha descubierto ninguno.
Comer siempre lo mismo. Hay chicas que creen que adelgazarán si toman lo mismo en todas las comidas. En algunas dietas, por ejemplo, todo lo que se puede tomar es leche descremada y plátanos, o filetes, huevos y tomates. En realidad, este método es efectivo sólo porque es tan aburrido que en seguida se deja de comer.

Pueden producirse problemas físicos relacionados con comer demasiada cantidad de un alimento. Como se verá en artículos siguientes sobre alergias a alimentos, comer o beber demasiado de una cosa suele provocar una reacción que no existiría si se tomara en menor cantidad.

Demasiada lechuga puede acarrear diarrea; demasiadas naranjas, úlceras bucales; demasiadas fresas, urticarias; demasiado queso, estreñimiento; etcétera.

También se pueden adquirir sustitutivos, ya sean líquidos o sólidos, que por sí solos llevan a un programa dietético monótono. Pero éstos pueden sustituir una, dos o tres comidas al día.
Una de mis primeras dietas que dieron resultado incluía el consumo del único suplemento liquido que en esa época había en el mercado, pero eso lo veremos más adelante.